jueves, febrero 22

Se desploma un tractor de Valladolid por las protestas de los agricultores: «Un amigo te dice que te vayas y te vas» | Economía

Hay un extraño silencio en la ciudad. El tráfico no fluye y no tiene nada que ver con el día de la bicicleta, sino con el día del tractor. Cientos de ellos bloquearon las entradas y principales vías de muchas ciudades españolas para expresar las demandas de los agricultores, indignados por los bajos precios de sus productos y los elevados costes a los que se enfrentan. Los coches buscan vida en caminos alternativos. Valladolid, como otras capitales de provincia de Castilla y León, comunidades con un peso importante en el sector agrario, ha sufrido concentraciones, con el tráfico paralizado, obligada a tomar rutas alternativas o afrontar largos atascos. Los manifestantes coinciden en que hay una falta de liderazgo en las reuniones, sin sindicato, partido o líder responsable, junto con el cansancio de las fluctuaciones dañinas de los precios o las regulaciones europeas consideradas injustas.

Una delegación pasa la mañana en la Avenida Salamanca, de Valladolid, que es la arteria de comunicación norte-sur. Varios de sus compañeros saturaron los campos de tiro desde primera hora de la mañana y uno fue detenido por agredir a un policía en Mercaolid, el principal mercado mayorista de la ciudad. Se mantienen tranquilos, acompañados de un suntuoso almuerzo: torreznos, tortilla de patatas, bocadillos de jamón y empanadas. Lo acompañan con cerveza bajo la mirada de varios policías municipales desplegados, encargados de regular el flujo de conductores enojados. «Intentan cortarlo todo para causar el mayor daño posible al tráfico», resume un agente.

Detrás de él, los agricultores conversan y ofrecen sus bocadillos. Entre ellos destacan tres niños recién matriculados en Ingeniería Agrícola, quienes absorben las solicitudes de los mayores. Carlos, Miguel y José, sin dar sus apellidos, tienen entre 18 y 19 años y esta es la segunda vez que protestan en las calles: la primera fue hace unos meses contra la amnistía en Cataluña. Dos de ellos no tienen ninguna relación con el campo más que acompañar a un amigo suyo, que procede de una familia de agricultores de Villalba de los Alcores (Valladolid). “Lo estoy estudiando y me gusta”, afirman, y recitan una serie de argumentos habituales estos días: “Hay gente que vive aislada del campo; «Estamos viendo una invasión de productos extranjeros que no cumplen con las regulaciones».

Los jóvenes observan una mayoría masculina en todas las generaciones. Los agricultores, algunos con mesas y sillas de camping, se paran delante de sus tractores sobre el asfalto, sin otra intención que moverse cuando lo hace el grupo que les precede. Miguel Fernández, de 54 años, vino con varios compañeros desde Castrodeza (Valladolid) y sigue un lema fundamental: “Un amigo te dice que te vayas y te vas”. Nadie los comanda oficialmente, dicen. Ni partidos, ni sindicatos, ni grupos organizados formalmente. Se mueven a través de WhatsApp, sin avisar a las autoridades, para apoderarse de las ciudades donde se consumen aquellos productos que consideran mal pagados. “El pan ha aumentado en los almacenes, pero el trigo ha disminuido, la cadena está quebrando, algunos intermediarios se están llenando los bolsillos”, estima Fernández. El vallisoletano entiende que el enfado del sector se debe a las penurias económicas combinadas con malas cosechas pagadas a bajo precio, una mala combinación para el campo. “Esto es lo que dicen nuestros amigos, no tenemos ninguna influencia de los sindicatos ni de los políticos”, aprecia el manifestante, aunque teme que en el futuro la causa se politice: “Como ocurrió con la pandemia, primero estaban todos juntos y luego se atacaban unos a otros con él”. ”.

El evento del martes se convirtió en la primera manifestación de José San José, de 35 años, quien estos días está demasiado ocupado cuidando su ganado como para escapar a la ciudad a protestar. “La gente no quiere ayuda económica, sino dignidad y vender sus productos a un precio justo para vivir del trabajo”, sostiene San José, ante la pregunta: “¿Cómo es posible que compre piensos más caros para sus animales si los ganaderos ¿Vender cereal barato?

Abucheos a PP y Vox

Las concentraciones de estos días están dirigidas a las oficinas institucionales donde piden ser monitoreados. Hay un grupo en torno al Ministerio de Agricultura, que colapsó hace unos días, pero por el momento no tienen ningún plan. “No somos muy optimistas, seguro que al final nos darán una miseria para satisfacernos”, sospecha uno de ellos, reacio a identificarse. “Alguien hablará de nuestra madre”, admite otro, debido a los conflictos surgidos, ya que las rutas de autobús al hospital se han retrasado y varias personas han lamentado faltar a sus citas médicas. Por la tarde, en las cercanas Cortes de Castilla y León, decenas de vehículos agrícolas se concentran para silbar y exigir avances, sin impedir por ello el acceso de los políticos advertidos. Este grupo sabe que las decisiones no se toman a nivel comunitario. “Que nos defiendan en Europa y nos quiten la Agenda 2030 ¡qué tontería!” exclama uno de ellos, antes de recordar el próximo calendario vallisoletano y una cita clave del fin de semana: «Si nos dejan, volaremos el Goya. Un tractor lo puede todo».

Pese a coincidir en algunos puntos, los manifestantes también abuchearon a Vox. Decenas de personas se congregaron en torno a las Cortes y cuando el vicepresidente regional, Juan García-Gallardo (Vox), salió a mostrar su apoyo fue abucheado y pidió «menos palabras y más acciones, no se hace nada». Los participantes también criticaron al PP cuando su portavoz parlamentario, Raúl de la Hoz, salió a hablar con ellos. “¡Menos fotos! “Esto no es un fotomatón”, le exclamaron, entre gritos “Eres como Pedro Sánchez, menos habladores y más acciones”.

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