domingo, abril 14

La generosa naturalidad de Ricky Rubio | Baloncesto | Deportes

Ahora podemos celebrar como una realidad el regreso de Ricky Rubio a las canchas. Se mire como se mire, estamos ante una gran noticia. Para el deporte español, que recupera uno de sus principales referentes. Para la selección, cuya jerarquía es indiscutible. Y el Barcelona ha emprendido esta temporada una reconstrucción en la que quiere prevalecer el producto nacional. Nadie mejor que Ricky para apoyar el proyecto del Barça. Pero en este caso, y esto es lo que lo hace verdaderamente especial, los efectos beneficiosos de su regreso no se limitan únicamente al universo deportivo.

Al famoso deportista se le suele pedir, y a veces incluso se espera, que además de su presteza profesional, demuestre un carácter ejemplar en todo lo que hace y dice dentro y fuera del campo en el que compite. En un mundo donde no abundan las referencias positivas, las virtudes, los valores y los comportamientos se depositan en exceso en la figura del deportista. Les pedimos que sean excelentes atletas, expertos en tertulias, especialistas en política nacional e internacional, conocedores no sólo de los enigmas, sino también dotados de soluciones, ya sea que el problema sea derrotar a un rival o resolver la crisis climática.

Ante tal necesidad, son frecuentes las sorpresas y decepciones cuando lo mencionado no alcanza la perfección imaginada. Sea como fuere, el impacto que las acciones, ideas y opiniones de las estrellas del deporte tienen en esta sociedad es indiscutible. Dígaselo a Rafa Nadal, que vive el momento más delicado de su carrera y el motivo no es ni Roger Federer ni Novak Djokovic, sino un jardín inútil en el que se ha deslizado y del que le resultará difícil escapar.

Pero volvamos a Ricky. Desde que su problema se hizo público el pasado mes de agosto, cuando abandonó la concentración de la selección, su nombre y su historia ya están asociados a la salud mental. No es el primero ni será el último. Pero lo bonito en este caso es que no parece haber persona mejor a la altura en la doble tarea de visibilizar y sensibilizar sobre un problema transversal, del que nadie está a salvo y del que hasta hace muy poco sólo se ha tratados con incomprensión o directamente con ocultamiento.

En su presentación oficial como jugador del Barcelona, ​​Ricky supo hablar y reflexionar con naturalidad, mostrando emociones sinceras y reflexiones aparentemente sencillas, pero que llevaban consigo una enorme carga vital. De esta manera consiguió, una vez más, normalizar su situación, hablar de ella con la naturalidad con la que se hace cuando se trata de otros problemas menos «malditos». Ricky le cuenta al mundo entero lo que le ha pasado en los últimos meses, lo que le está pasando y lo que espera que le pase en el futuro. Y lo pone al alcance de todos. De quienes la padecen, a quienes su experiencia les puede ser útil y también porque todos entendemos mucho mejor lo que significa una enfermedad mental. Algo que ni siquiera aquellos a quienes investimos casi como dioses están exentos de sufrir.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook Y Xo regístrate aquí para recibirlo nuestro boletín semanal.

Regístrate para continuar leyendo

Leer sin límites

_