jueves, febrero 22

El mejor Messi y la nostalgia | Fútbol | Deportes

Hay canciones que forman parte de la vida de diferentes generaciones. No tienen edad y no sabes cómo, pero los conoces porque los has oído aquí y allá, en un anuncio o en una fiesta. Sucede con The Best of the best, Tina Turner. El fallecido cantante cantó esta legendaria canción: “Oh, eres el mejor. Mejor que todo lo demás. Mejor que nadie, cualquiera que haya conocido. Oh, estoy atrapado en tu corazón. Me aferro a cada palabra que dices. Oh, ¿separarnos? Noveno. Cariño, preferiría estar muerta. (Oh, eres el mejor. Mejor que nadie, mejor que nadie. Cualquiera que haya conocido. Estoy atrapado en tu corazón. Y me aferro a cada palabra que dices. Oh, ¿ruptura? No, no, cariño. , Prefiero morir. ) Ese es el problema, ¿verdad? Aferrándose a las cosas, a las que fueron. Pensar que lo que es mejor hoy será mejor mañana. Aquí reside el riesgo de la nostalgia, que es un arma de doble filo. Nos mantiene anclados en el pasado, un pasado que ciertamente pensamos que siempre era mejor. Nos nutre con el recuerdo del bien, pero nos impide disfrutar del presente y aceptar el futuro. La nostalgia nos duele.

Pocos jugadores han conseguido que tanta gente se ponga de acuerdo en la elección de un premio como Leo Messi. De hecho, en el universo del deporte en general y del fútbol en particular, es bastante común no estar de acuerdo sobre quién es el mejor en algo, porque dicho análisis es totalmente subjetivo y las opiniones no pueden contradecirse. El argentino, por opinión y por hechos, se ha llevado la mayoría de premios a los que optaba. La unanimidad que generó es propia de grandes leyendas, sin importar colores o rivalidades. También debemos ser honestos con los grandes mitos del deporte y reconocer que a veces no son los mejores.

Leo Messi es el mejor jugador que mis ojos han visto y, sin duda, el mejor que jamás veré. Dicho esto, es completamente compatible pensar que el argentino es el mejor jugador de la historia admitiendo que no fue el mejor jugador de 2023. Esto es lo que la FIFA reconoce con el premio The Best, al mejor jugador del año pasado. O mejor dicho, valen los seis meses de competición que van desde después del Mundial de Qatar hasta el verano.

Este premio se decide por los votos de los capitanes y entrenadores de todas las selecciones de las asociaciones miembro de la FIFA de los cinco continentes que, en mi opinión, han elegido a su jugador favorito y no al mejor de 2023.

Nadie discute que la llegada de Messi a Miami supuso una revolución, tanto a nivel futbolístico como, sobre todo, comercial. Pero para mejorar el fútbol necesitamos entender el nivel de competencia en la MLS: todavía muy por debajo del nivel europeo.

Para sorpresa de muchos, el argentino, que igualó a Haaland en número de votos, acabó llevándose el premio de la FIFA en función de los votos de los capitanes. Una decisión que me parece nacida de la nostalgia, de la admiración que sienten hacia él, incluso de la euforia del Mundial, aunque no cuente en la valoración, más que de la realidad. Llama la atención también que ninguno de los tres candidatos que optan al premio –Messi, Mbappé y Haaland– estuviera presente en Londres para recogerlo en caso de victoria. Su ausencia resta algo a la gala y también al premio.

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