Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

RSE y Peatones: México Lidera con Movilidad Sostenible

La responsabilidad social empresarial (RSE) en México muestra una orientación cada vez más marcada hacia la movilidad sostenible y la protección vial de las personas que se desplazan a pie, mientras que diversas compañías, además de atender las obligaciones legales y perseguir la rentabilidad, reconocen que destinar recursos al transporte público, a la infraestructura peatonal y a flotas menos contaminantes eleva la calidad de vida en las ciudades, disminuye los costos sociales y ambientales y refuerza la aceptación comunitaria para sus operaciones.

Por qué es urgente y estratégico

  • Impacto en salud y seguridad: los accidentes de tránsito continúan entre las principales causas de muerte y discapacidad en México; una proporción significativa de estas víctimas son peatones. Mejorar la seguridad peatonal reduce mortalidad, lesiones y costos hospitalarios.
  • Calidad del aire y clima: la movilidad motorizada es una fuente relevante de emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero en ciudades mexicanas. Sustituir viajes en vehículo privado por transporte público y modos activos disminuye concentración de contaminantes locales y contribuye a objetivos de mitigación climática.
  • Eficiencia económica: congestión y tiempos de traslado implican pérdidas productivas. Empresas que apoyan sistemas integrados de transporte y entregas de última milla limpias pueden reducir costos logísticos y mejorar productividad.

Áreas de intervención de la RSE empresarial

  • Inversión en infraestructura peatonal y ciclovías: financiamiento, colaboración técnica y cofinanciación de intervenciones como ampliación de banquetas, cruces seguros, iluminación y señalética.
  • Apoyo a transporte público y sistemas compartidos: subsidios al abono de trabajadores, compra de espacios publicitarios para campañas de uso del transporte público, y colaboración en planes de integración tarifa/servicio.
  • Electrificación de flotas y micromovilidad de reparto: adopción de vehículos eléctricos, bicicletas de carga y motocicletas eléctricas para entregas urbanas, reduciendo emisiones y contaminación acústica.
  • Campañas educativas y programas de seguridad vial: concienciación sobre límites de velocidad, respeto de cruces peatonales, y formación vial para conductores y repartidores.
  • Uso de datos y tecnología: financiamiento de estudios de movilidad, sensores y análisis para identificar puntos negros y priorizar intervenciones.
  • Inclusión y género: proyectos que optimizan rutas, iluminación y seguridad para mujeres y personas con discapacidad, promoviendo el acceso seguro y equitativo.
  • Medición y transparencia: incorporación de indicadores ambientales y sociales en reportes de sostenibilidad alineados con estándares internacionales y metas internas.

Ejemplos y situaciones significativas en México

  • Ciudad de México: EcoBici y ciclovías temporales: la puesta en marcha del sistema público de bicicletas y la ampliación de ciclovías, muchas creadas mediante colaboración público-privada, ha impulsado el uso de la bicicleta y diversificado las alternativas de movilidad no motorizada para recorridos cortos. Varias empresas han sumado apoyos para campañas de difusión y labores de mantenimiento en fechas puntuales.
  • Sistemas de autobús de tránsito rápido: la llegada y el crecimiento de los sistemas de autobús rápido en ciudades como Ciudad de México y Guadalajara han evidenciado reducciones en tiempos de traslado y un servicio más eficiente. Múltiples compañías han intervenido mediante aportes económicos, esquemas de patrocinio y elaboración de análisis de impacto.
  • Electrificación de última milla: firmas de logística y entrega han puesto en marcha proyectos piloto con bicicletas de carga eléctricas y vehículos eléctricos en zonas centrales de Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México, recortando emisiones en áreas urbanas y optimizando los tiempos de entrega en sectores con restricciones al tráfico.
  • Alianzas con organizaciones expertas: empresas mexicanas han trabajado junto a centros de investigación, universidades y colectivos civiles para identificar puntos riesgosos para peatones y diseñar soluciones basadas en datos, lo que ha hecho posible enfocar intervenciones con alto rendimiento frente al costo.

Información y pruebas de impacto

  • Reducción de tiempos y emisiones: estudios locales sobre corredores de transporte masivo muestran reducciones apreciables en tiempos de traslado y en emisiones de material particulado y óxidos de nitrógeno tras la implementación de reordenamiento vial y corredores exclusivos para autobuses.
  • Mejora en seguridad: intervenciones de diseño urbano —reducción de carriles, ampliación de banquetas, pasos peatonales sobreelevados y mejor iluminación— se asocian con disminuciones en la velocidad vehicular y, por ende, con menor frecuencia y gravedad de los siniestros que involucran a peatones.
  • Beneficios empresariales: adopción de flotas eléctricas y de micromovilidad urbana ha permitido a empresas reducir costos operativos por combustible y mantenimiento, además de mejorar su imagen pública y cumplir objetivos de reducción de huella de carbono.

Retos persistentes

  • Coordinación interinstitucional: muchas soluciones requieren cooperación entre autoridades municipales, estatales y empresas; la fragmentación administrativa dificulta escalamiento.
  • Financiamiento sostenible: la inversión inicial para infraestructura y electrificación es elevada; se requiere innovación financiera y esquemas de cofinanciación público-privada.
  • Cambio cultural: promover modos no motorizados implica transformar hábitos de movilidad, percepción de seguridad y prioridades urbanas.
  • Métricas consistentes: falta de indicadores estandarizados para medir aportes de RSE a movilidad y seguridad peatonal dificulta comparaciones y rendición de cuentas.
By Gabriela Hernandez González

Entradas Relacionadas